Sin duda, un momento hermoso que uno puede tener como madre o padre, es poder levantarse en la mañana al lado de sus pequeños y poder contemplar su faz.
El día de hoy, mientras estaba despertando, llego mi cocodrilo grande (así quiso que le dijera un día en lugar de su nombre) y se acostó al lado mío. Con su tierna voz me dijo "pon tu cabeza aquí" y señalando su pequeño pecho con una de sus bellas manos. Lo hice tal como me lo pidió. Entonces lo mágico surgió. Con su brazo rodeó mi cabeza y colocó su tierna mano sobre mi cara.
Pero que maravilloso momento!! Y buen inició de día, diaria yo.

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